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Memorial José Martí: un sitio de obligada visita para todos los cubanos

Por: Raisa Martin Lobo

Majestuoso, a 30 metros sobre el nivel del mar, se levanta el gigante de mármol blanco. Allí, bajo el amparo celeste y sentado, la estatua del eterno celador de la tranquilidad y el bienestar de su Cuba, nuestro José Martí quien en posición sedente custodia la entrada del Memorial que lleva su nombre.

Enclavado en la Plaza de la Revolución en La Habana y en una de las áreas más visitadas de la capital de todos los cubanos, está el sitio dedicado a José Martí. Allí, se erige la estatua más grande erigida en su memoria, como eterno homenaje a la vida y obra de quien no hizo más que luchar por la Patria y su plena libertad. 

La escultura, con una altura de 18 metros, fue esculpida al pie del Monumento por Juan José Sicre y está formada por 52 piezas de mármol. Frente a la misma se disponen 6 pilares que significan el mismo número de provincias en las que entonces estaba dividido el territorio cubano, con sus respectivos escudos.

Atravesar el umbral del Memorial José Martí, es escuchar a través de sus paredes la historia de este gran hombre desde nacimiento el 28 de enero de 1853 hasta su muerte el 19 de mayo de 1895. En el lugar, con sobrado celo, se conservan fotografías, grabados, ediciones de sus obras, dibujos, facsímiles de documentos históricos, y, además, reproducciones de objetos propios de la vida del Apóstol.

Impresiona, además, el mural de cerámica veneciana del artista cubano de la plástica Enrique Caravia Montenegro, dotado con 89 pensamientos extraídos de la vasta obra martiana y laminados en oro. Sin dudas, uno de los principales atractivos de la Institución.

El Memorial posee una estructura en forma de estrella de 5 puntas, e igual número de salas.  Las dos primeras dedicadas a divulgar la vida y obra de José Martí, el entorno familiar donde creció, su fugaz juventud, la apagada etapa del presidio y el destierro, sus viajes por México, Estados Unidos, Venezuela y Europa…

La tercera, por su parte, expone imágenes y documentos relacionados con la construcción de la Plaza y los hechos más significativos sucedidos en ella. La cuarta es sala de actos, donde se puede disfrutar de actividades infantiles, conciertos de pequeño formato, conferencias, presentaciones de libros…Mientras la quinta, exhibe las muestras de exposiciones transitorias de las disímiles manifestaciones del arte.

Son disímiles los documentos relacionados con la preparación de la Guerra Necesaria y la fundación del Partido Revolucionario Cubano que encontramos en el Memorial. A ellos se adicionan lo referente al desembarco de José Martí por Playita de Cajobabo, en Guantánamo, último territorio por donde entró a Cuba antes de su caída en combate el 19 de mayo de 1895.

El punto más alto de La Habana es el Mirador del Memorial. Su cima está a más de 139 metros sobre el nivel del mar y desde ahí, visualizamos una panorámica de La Habana, ciudad dotada de estilos arquitectónicos, culturas y tradiciones. A la redonda e incrustadas en el piso, se puede apreciar la distancia en kilómetros que existe entre la capital de todos los cubanos y las principales ciudades del mundo.

El Memorial José Martí, resulta ineludible visita para todos los cubanos y quienes acuden a nuestra Isla en busca de sabia histórica. Por eso, llegar hasta el gigante de mármol blanco, testigo excepcional de sucesos relevantes sucedidos en Cuba, es rendir tributo no sólo al Hombre de La Edad de Oro, sino al cubano que fundió las almas de los suyos en un mismo sentimiento de amor.

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