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Juego de señales.

CAUSA Y EFECTO

Por José Antonio de la Vega Moreno

Como en el juego de béisbol las señales se mandan secretas con la posibilidad de que las intercepte un enemigo, pero con la clara intención de que las entienda e interprete un aliado o un amigo.

O dijera el inigualable Sherlock Holmes: “Lo más evidente es lo que no se ve”.

La señal mandada por el gobernador del estado, Luis Miguel Barbosa Huerta, el pasado viernes, donde en su rueda de prensa mañanera sale teniendo a lado al subsecretario de Movilidad y Transporte, Yassir Vázquez Hernández, es clara, para el grisáceo secretario de la dependencia, Guillermo Aréchiga Santa María.

En esa estancia de Casa Aguayo, se respiró un ambiente de relevo no muy lejano en la Secretaría de Movilidad y Transporte.

El maestro que nunca debió salir de las aulas, ni dejado de ensuciarse sus manos con gis tras sacudida con borrador el pizarrón, tal parece tener las horas contadas al frente del cargo, dónde hasta este momento, por cierto, no ha sabido ejecutar el encargo.

Aréchiga, de dejar la dependencia lo hará con más malos que buenos resultados.

Se cumplió un año del incremento al pasaje en el transporte y observado como un duro golpe a los bolsillos de los usuarios, una modernización de las unidades que no se ve por ningún lado, la inseguridad elevada y enclavada en la mayoría de las rutas, aglomeración en tiempos de pandemia en combis, microbuses y camiones, y lo peor, ni botones de pánico, ni cámaras de vigilancia y mucho menos que demuestren que estén conectadas al C-5.

De irse de la Secretaría de Movilidad y Transporte, Aréchiga Santamaría, lo haría dejándola en un estado deplorable, incluso, con un tufo de posibles vicios de corrupción, nepotismo, influyentismo, unidades piratas circulando con consentimiento, además, de un largo etcétera, situación que tendría que venir a cubrir y arreglar, claro está, Yassir Vázquez Hernández.

Al tiempo.

Otra señal en Tehuacán.

Quién asesora al presidente municipal de Tehuacán, Andrés Artemio Caballero López.

Ya que, lejos de mandar señales de reconciliación, de acercamiento con el gobierno del estado, de trabajo en conjunto, hace todo lo contrario.

Con su comportamiento, sus decisiones, sus enroques y sus constantes cambios al interior de su administración, Caballero López, no hace más que confrontar y enfrentar.

Muestra de ello, la decisión de remover al Director General de Gobierno, José Miguel Jiménez Castillo, para que aterrice en esa posición, Lázaro Márquez Osorio.

El nuevo funcionario de la administración tehuacanera es ex presidente municipal de Juan N Méndez.

Márquez Osorio es un claro marinista y si no lo quiere ver así, pues lo dejamos más certero, gente cercanísima a Valentín Meneses Rojas –compadre del ex gobernador prófugo-.

Pues se sabe que cuando el “Vale” llevaba las riendas de la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes, el ahora director de gobierno en Tehuacán, era Jefe de Departamento en la dependencia.

Tiene intereses en la zona se presume, por tener unidades del transporte público y además, desconoce la región, la geografía política de los grupos, de los líderes y de los conflictos de la zona.

Lo habrá mandado o negociado Valentín Meneses que, por cierto, busca la presidencia municipal de Puebla por el PRI.

Mala señal.

***

Qué espera Andrés Manuel.

Este inicio de semana comenzamos con las malas señales y seguimos con ellas.

La mesura, el esperar como en el tema de la pandemia, el ser lo que tanto crítica, conservador, el de la frase constante “mañana informo” le ha acarreado serios problemas al presidente de la república.

Se habla de que su gabinete fue preocupante dividido el sábado por la noche, luego del triunfo del nuevo presidente de Estados Unidos, Jon Biden.

La mitad opinaba salir de inmediato a felicitar y reconocer al demócrata por su triunfo y la otra mitad manifestaba ser mesurado.

Y así fue.

La división de su gabinete en este tema como en otros tantos, no refleja, más que lo que ha realizado en el país, Andrés Manuel López Obrador una nación dividida y lamentablemente polarizada.

Otra mala señal.   

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